En la palestra de desconocidos buscó a su lado el calor y simulando mojarle el oído le besó el cuello y le dijo.
Me gustas tanto quisiera aprenderme tu nombre me gustas tanto que no sé por donde voy.
Me le acerqué suspicaz y le tendí un anzuelo vamos a fumar un porro ahí.
Tengo una idea, no me hables de tí y mucho menos de tu pasado algo en tus labios color carmín sugiere que vayamos al grano.
Oh! la alegría llegó la alegría llegó y sé que no dura para siempre. |
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1 comentario:
Me gustó como te quedo tu blog muy boento ! :) ^-^ .. y las entradas tambien =)
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